ISO, ahora una división más de Microsoft

El 2 de abril de 2008 fue una derrota para la comunidad de usuarios de software libre (me refiero a free software o open source indistintamente). Ese día el formato de documento electrónico Office Open XML de Microsoft (no, por más que el nombre esté diseñado para confundir, no tiene nada que ver con OpenOffice) fue aprobado como un estándar ISO (específicamente, ISO 29500), y seguramente se iniciará una campaña para promoverlo como el formato de documentos a ser usado en empresas, oficinas estatales, universidades, incluso a nivel de gobiernos, como substituto del formato cerrado .doc de Microsoft Office (que seguramente usted conoce y usa a diario). Esto a pesar que, a la fecha, ya existía un estándar para documentos perfectamente usable, el ISO 26300, más conocido como OpenDocument Format u ODF.

¿Por qué entonces esta redundancia? ¿Cuál es el fin de que ISO defina no uno, sino dos formatos de documentos? Pasa lo siguiente: ODF es un formato de verdad completamente abierto, lo cual quiere decir que cualquiera puede programar una aplicación compatible, es decir, que lea y escriba documentos en ODF, y de hecho existen varias: OpenOffice, KOffice, NeoOffice entre las más conocidas. Si cualquiera puede usar programas gratuitos que escriban y lean en el formato que todo el mundo usa, entonces nunca más para los trabajos de la Universidad o para enviar documentos a sus colegas en la empresa necesitará tener Microsoft Office. Si nadie necesita Microsoft Office, eso es el comienzo de la ruina para Microsoft, porque últimamente la gente está de a poco dándose cuenta (gracias a la existencia de Linux, Mac OS X y otras alternativas) que en realidad nadie necesita Windows tampoco.

¿Qué hay de malo con el formato Microsoft OOXML? Bueno, que sólo la primera O del nombre es real: Office. El formato no es en realidad abierto (Open) ni es XML, como lo dice el nombre. Dicho crudamente, el formato es una farsa, y de hecho, está diseñado de manera tan retorcida que nadie pueda implementarlo en realidad (de hecho ni siquiera Microsoft Office sigue su propia especificación). Usted como programador, ¿preferiría tener que seguir al pie de la letra un manual de 870 páginas (ODF) o uno de 6550 (OOXML)? Lamentablemente, la decisión de aceptar OOXML como estándar no fue tomada en base a méritos técnicos, sino de mercado y fue más bien una demostración de que una cantidad suficiente de dinero puede comprar cualquier cosa. Al menos mi propio país, Chile, no votó a favor de la aceptación de OOXML, sino que se abstuvo. Algo es algo, pero debió ser un NO rotundo.

En fin, NO a Microsoft OOXML, no a Microsoft Office, no a Microsoft Windows, no a Microsoft y sus sucias tácticas. Punto. Si tiene la oportunidad (si su empresa le da la libertad, o si trabaja sólo e imprime sus propios documentos en su casa), cámbiese a OpenOffice.org (disponible tanto para Windows como para Linux), NeoOffice (para Mac OS X) o cualquiera de las alternativas libres que soportan ODF. Si tiene la opción de guardar en formato .odt en vez de .doc, por favor hágalo. Difunda la voz de que existen alternativas, sólo así, destruyendo el desconocimiento podemos hacer algo para revertir la corriente.

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